![]() |
| Leslie Berenice Baeza Soto |
Entendemos como explotación laboral infantil al trabajo de los niños que impide su educación, amenaza su salud física o psíquica y les impide jugar, al tener jornadas laborales que superan las doce horas, remuneraciones ínfimas y trabajos que afectan su dignidad o autoestima.
Las niñas sufren doble discriminación y son más vulnerables a todas las formas de explotación, sobre todo están expuestas al abuso sexual y la prostitución.
La explotación infantil es asumida dentro de la familia como una fuente de ingresos aceptada por la totalidad de sus miembros.
Un niño resulta más rentable que un adulto debido a su indefensión, sumisión y realiza el mismo trabajo que un adulto, sin ningún tipo de queja a cambio de remuneraciones inferiores, sí acaso la tiene.
La diputada Leslie Berenice hace referencia a que en Quintana Roo carecemos de una definición jurídica de "explotación", esto permite abrir brechas de impunidad que facilitan la evasión de la justicia de los probables responsables por este tipo de delitos a diferencia de los que ocurre en estados como Chihuahua, México o Morelos, donde existe la definición jurídica específica.
La Organización Internacional del Trabajo propuso el Día Mundial Contra el Trabajo Infantil en 2002 para centras la atención del mundo entero en el trabajo infantil, así como las medidas y esfuerzos necesarios para eliminarlo.
La Convención de los Derechos del Niño fue aprobada por la Asamblea General de las Naciones Unidas y ratificada por más de 20 países el 20 de noviembre de 1989.
Solamente faltan Estados Unidos, Suiza, Somalia, Omán, Emiratos Árabes Unidos y las Islas Cook, para considerar la ratificación universal.
Son considerados diez puntos considerados dentro de los Derechos del Niño, entre los que resalta el punto nueve, que consiste en la protección contra el abandono y la explotación en el trabajo.
En México persiste la confusión y tolerancia del trabajo peligroso en niños, particularmente entre la edad de 15 y 17 años. Como consecuencia deriva en lesiones, enfermedades irreversibles, abandono escolar y bajo rendimiento, señaló la OIT y coincidió con la Secretaría del Trabajo que la Ley debe endurecerse para castigar a quien emplee a menores.
Son 600 mil niños que realizan labores peligrosas, de un total de 3 millones de menores de 18 años de edad que trabajan paralelamente a los que son usados en tareas vinculadas con el narcotráfico, quienes por falta de oportunidades y la extrema pobreza son explotados en esas actividades ilegales.
La diputada Baeza Soto comenta que resulta risible que la pena sea de 250 salarios mínimos a quien emplea a menores de 14 años y que se le avise al patrón con un día de anticipación que se realizará una inspección. Comenta que propondría que se tipifique esta actividad como delito y las multas sean de 5 mil veces el salario mínimo, con prisión de uno a cuatro años.
Recientemente el delegado de la Secretaría del Trabajo y Previsión Social declaró que hace un par de días fueron detectados 27 niños que laboran en Quintana Roo en las ciudades de Cancún , Playa del Carmen y Chetumal, hay que puntualizar que no se interpuso denuncia penal con relación a estos casos.
Baeza Soto señala que la pobreza es la causa mayor que induce a los niños al trabajo peligroso y agotador. La mayoría de los progenitores están desempleados y desesperados por conseguir un empleo. Pero no son ellos quienes reciben las ofertas de trabajo.
Bajo este contexto podemos observar que el 90 por ciento del servicio doméstico está constituido por mujeres menores de edad.
Este tipo de explotación infantil es común en la Península de Yucatán, es una forma cercana de la esclavitud mediante la cual ofrecen el trabajo sin descanso a cambio de ínfimo salario o cambio de un crédito que nunca logran pagar, ni con toda su vida laboral.
En las industrias y plantaciones realizan trabajos en condiciones infrahumanas, mínimas medidas de seguridad e higiene y con alto índice de peligrosidad. Muchos de estos trabajos indsutriales hacen que contraigan enfermedades como tuberculosis, bronquitis y asma, mientras en las plantaciones agrícolas están expuestos a mutilaciones, mordeduras de insectos y serpientes, también transportan cargas superiores a sus capacidad.
El trabajo en la calle hace que la naturaleza del trabajo sea antihigiénica, peligrosa y vejatoria destruyendo su autoestima. Para estos niños la calle se convierte en su hogar donde se la ingenian para conseguir dinero a costa de recibir agresiones, abusos y expuestos a todo tipo de enfermedades.
La propuesta de la diputada Leslie Berenice Baeza Soto es proporcionar educación con escuelas de calidad, adaptadas a las circunstancias con programas creativos que proporcionen conocimientos útiles para la vida y la comunidad.
Así también la presión de la comunidad para que el gobierno cumpla con los principios de la Convención y adecúen las leyes sobre el trabajo infantil, ocasionando la defensa de los derechos y respeto de las leyes de los niños.
